jueves, 21 de enero de 2010

BARCENA

LUIS BARCENA GIMENEZ, AMIGO ENTRAÑABLE

El apellido Bárcena es de origen español y de los llamados toponímicos. Su significado se traduce como "campo cultivado". Este apellido aparece originalmente en Santander y se asienta en varios lugares de Castilla, León y Andalucía, siendo notorio en esa región durante varios siglos y emparentado con distinguidas familias nobles de la Montaña, antes de trasladarse a América. La familia litigó en varias Chancillerías (Antiguo Tribunal Superior de Justicia en España)para obtener un certificado de limpieza de sangre e hidalguía. En el poblado de Liencres (Santander, España)en la iglesia de la parroquia y junto al Evangelio, existe un escudo de piedra donde están esculpidas las armas de este linaje: "En campo de gules (Color rojo heráldico, que en pintura se expresa por el rojo vivo y en el grabado por líneas verticales muy espesas), seis bezantes (De besante *Heráld. Figura redonda, llana y maciza como el tortillo, pero de metal)de plata, colocados de dos en dos"

Esta introducción viene al caso para quienes no recuerden o no hayan compartido aula en nuestros años escolares secundarios en nuestro querido colegio con Luis Bárcena Giménez "El Gato", compartan lo que rememoro de él.

Yo venía de un colegio de inclinación moral, religiosa, formativa muy rígida en cuanto a la formación de sus alumnos: el "Pre Seminario Santa María" que era un preámbulo del Seminario San Jerónimo donde -dicho sea sin ningún ánimo de auto alabanza- ocupé los primeros lugares, diplomas y medallas incluidas. Tuve la intención (¿vocación?) alguna vez de seguir la carrera de cura pero.......

Ingresé -previo examen- al Colegio Nacional Francisco Javier de Luna Pizarro ubicado en ese entonces (1970) en la Avenida La Paz y para mí fue, definitivamente, un cambio radical en cuanto a relaciones, costumbres, vivencias, experiencias a las que estuve acostumbrado durante mi primaria.

Me encontré en secundaria con gente de lo más diversa en costumbres, educación, procedencia social, además que ingresaba a otra etapa de la vida, saliendo de la niñez e iniciando la adolescencia y conviviendo con gente mayor ya en plena juventud.

Al ingresar a primero -recuerdo que nos ubicaron en un aula que estaba al costado de la puerta de ingreso principal (hacia el lado izquierdo)- con mucho nervio y con bastante ánimo de exploración. Después de la presentación de cada uno de nosotros fuimos ubicándonos y conociéndonos, buscando de quien hacerse "pata".

Me llamó mucho la atención, no tanto por las características físicas sinó por las de sus apellidos, un tipo flaquito, resaltantemente blanco y casi un "cachupín" (denominan así a la gente de tez muy blanca), de ojos claros y pelo castaño, tipo no muy común en Arequipa. Sus apellidos, dije, llamaron mi atención. Como sabemos existe un apellido muy conocido en Arequipa: Ibárcena y otro apellido más común: Jiménez. Sucede que este muchacho pues rompía las reglas y no era ni con "I" ni con "J". Sus apellidos eran Bárcena Giménez.

Pero esto no es más resaltante que las características que lo adornaban y que fueron destacando durante el tiempo que compartimos aulas: Muy respetuoso (lo que en la "indio sin gracia" arequipeña se denominaba "de buena familia"), ordenado, preocupado en sus estudios, con muy buen rendimiento escolar, aunque un poco serio en su comportamiento.

Destacó -recuerdo- en las intervenciones orales, en sus pruebas escritas y en el orden y pulcridad con que presentaba sus cuadernos por lo cual ocupó los primeros lugares -si mal no recuerdo- con otro compañero Héctor Linares Chacón (Borrachito). Y reconfirmo lo que escribo pues mi preocupación por el estudio se relajó bastante en comparación con mi primaria y esto me obligaba a ver en mi entorno a quien destacaba, quizá para emularlos o quizá para envidiarlos a la distancia. no lo sé.

Es más, una vez fuera del colegio y en conversaciones con amigos exalumnos y amigos profesores, siempre que hemos tocado temas concernientes, rememoramos a los más destacados, ya sea como alumnos/compañeros, ya como amigos y siempre ha salido a la luz el nombre de Luis Bárcena Giménez.

Debo aclarar -entre paréntesis- que la oportunidad que tuve de compartir con compañeros de diferentes procedencias (me refiero a los tres locales que tenía el Colegio: Central, Sucre y Rivero) me ha otorgado la grandísima suerte de compartir con maravillosos amigos, cada quien con su caracterísitca especial, aún en situaciones que ya he compartido por correo y personalmente con todos. Los iré mencionando, aún con el riesgo de olvidar algún nombre. Todos y cada uno merecen mi admiración, respeto y cariño que guardaré en lo más profundo y hasta el fin de mis días.

Continúo con El Gato. Decía que era muy estimado por sus compañeros y también por sus profesores por su don de gentes. Desgraciadamente -puedo decirlo- el "Gato" no fue de mis "patas" y no tuve la suerte de compartir otras vivencias con él, además de las de colegio, Después nos separaron hacia diferentes aulas y terminamos secundaria ya un poco alejados.

Terminada la época escolar y enrumbando cada quien su destino, nos separamos definitivamente y no nos volvimos a encontrar. Es cierto que con los compañeros con quien he mantenido una mayor relación en los últimos 35 años ha sido con lo que compartimos la "promoción", la gran mayoría provenientes de Sucre, pero también he tenido encuentros con muchos de los casi 200 que fuimos de la Promoción 1974.

Es cierto también -como ya he comentado anteriormente- que mi cercanía física con el local actual del Colegio en Miraflores, me permitió tener un contacto permanente con mis profesores (podría decir que con todos y cada uno de ellos)y exalumnos de otras promociones.

Pero al "Gato" no lo ví más. Exageraría si dijera que lo he buscado por cielo, mar y tierra, pero siempre mantenía la esperanza de reencontrarnos en algún momento y saber "Qué ha sido de tu vida". Hicimos los esfuerzos, recuerdo especialmente a nuestro amigo del nombre cigarrero: Kent Salas, por ubicar a cada uno de los miembros de la promo para celebrar (¡Hacen ya 10 años!) nuestras "Bodas de Plata". Logramos ubicar y contactar a una buena cantidad y a muchos no. Escribiremos un comentario sobre ese evento.

La vida continúa y en anterior visita a Arequipa, me encuentro con Juan Hanco quien me comenta que programaron una reunión-almuerzo con la gente de la promo y compruebo -una vez más- que un buen grupo se reúnen permanentemente para confraternizar y mantener la unión lograda en tiempos de colegio. ¡Por supuesto que asití!

Esa reunión me motivó nuevamente a ubicar a aquellos inolvidables compañeros de quienes perdí el rastro y descubro y contacto via correo a Francisco Torres (El Temucano)¡en Nueva Zelanda! (¡Amiguísimo!) y también a M.A.O.A.Guillermo Núñez V. Cuadros (El Pálido), con quienes compartimos gratísimos momentos después.

Continúo la búsqueda y por Internet encuentro un nombre (será o no será?) así que envío al azar un mensaje y ¡Oh sorpresa y alegría!: "Es el mismo", ¿Quién lo busca?", me responden. Me identifico; "Se va a comunicar con usted. Gabriel Bárcena" me devuelven la respuesta.

A partir de allí, de sorpresa en sorpresa y de alegría en alegría, el contacto se ha hecho tan ameno y permanente con mi amigo Luis "Gato", como si los años no hubieran pasado (aunque las experiencias sí)y compartimos recuerdos (actualizados con su brillante pluma) tanto en su blog (http://luisbarcenagimenez.blogspot.com) -de obligada visita de la promo y también de los amantes de la buena literatura- como en éste y por diferentes medios informáticos.

Aún a la distancia -él se encuentra en Japón- el contacto pareciera muy cercano y como tal compartimos, aunque mejor diría yo aprovecho y gozo con cada lectura, sus mensajes, comentarios, décimas y poemas de -lo digo con mucho orgullo- mi amigo Luis "El Gato".

Comparto plenamente -y admiro su clarísima memoria- las referencias que hace tanto en prosa como en verso de los compañeros y profesores a los que ha ido agregando en sus décimas publicadas en su blog y que me he permitido copiar -con su anuencia- en el nuestro.

Tanto Héctor Zea como David Otazú soltarán -imagino- lágrimas de emoción al leer lo publicado por el Gato para ellos y lo mismo sucederá cuando cada uno de los mencionados -y los que aún no lo han sido aún- lea lo correspondiente.

Nuestros profesores merecen un comentario aparte que será el siguiente a publicar y que espero en sus comentarios envíen nombres de ellos y si tienen alguna anécdota la publiquen para dar por este intermedio un merecido homenaje de agradecimiento a su dedicación y esfuerzo plasmado en cada uno de nosotros.

Gato, te pido disculpas, pensé escribir esta entrada mencionándote pero se me han ido metiendo varias cosas y he quedado corto en expresar lo que realmente intentaba plasmar sobre tí, mi amigo. Aún así debo manifestar la gran estima que tengo a tu persona y la inmensa alegría de habernos encontrado -por ahora virtualmente- en este camino que nos ha tocado transitar.
(Continuará......)

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